La mirada como padres a una hija excepcional.

Juliana fue una niña muy alegre, con una personalidad muy definida y objetivos muy claros. Incansable lectora, adoraba a sus abuelos, tíos y primos. Disfrutaba de las reuniones familiares, amaba a sus padres y sentía un inmenso respeto y devoción a la vida.

Nuestros días transcurrían con toda normalidad, con muchos viajes y momentos hermosos compartidos, pero de pronto la vida nos jugó una muy mala pasada. Un tumor que se infiltró en la columna vertebral. Lamentablemente el diagnóstico no fue bueno. Es aquí donde una persona muy especial entra en nuestras vidas. El Dr. Javier Eztala, que sin conocernos nos atendió a las 2 de la mañana  de un día viernes.

Juliana afrontó su enfermedad con mucha entereza y asumía las duras etapas que le tocaban pasar día a día. Paradojas de la vida, ella quería ser neuróloga; fue la última materia que rindió y su enfermedad, le ocasionaba trastornos neurológicos.

Vivió en su cuerpo y en su espíritu las dificultades que esto ocasionaba en su día a día; la enojaba mucho que cosas muy sencillas de la vida cotidiana, se transformaran en una odisea.

A pesar de todo lo que ocurría, ella siguió cursando en forma virtual y a la hora de un examen o alguna otra actividad que tuviera que ser presencial, contaba con sus amigos Ana Clara, Ariadna y Román que la llevaban y sostenían en cada momento. La acompañaron durante toda su enfermedad y aún hoy nos parece escuchar sus risas. Muy agradecidos a ellos por acompañarla y alegrar sus días. Gracias a sus compañeros del cole.

Como toda joven, tenía su novio, Juan Pablo! Gracias, Juan Pablo, ella partió pero nos quedó un hijo del corazón. Gracias a todos aquellos que nos acompañaron en los difíciles momentos que nos tocó vivir durante la enfermedad de nuestra hija.

Querido Javier, fuiste un puntal durante su enfermedad. Nos sentimos acompañados, sabemos que nos dedicaste mucho tiempo, tiempo que le sacaste a tu familia, a tu descanso. Excelente médico y mejor persona. Gracias al cielo, gracias a su familia.

Juliana deja este mundo, con sus estudios inconclusos y sus sueños pendientes… Años más tardes nos contactan por la creación de una fundación cuyo fin sería el tratamiento, ayuda y reinserción laboral a personas con enfermedades neurológicas y juntos pensamos que JULIANA DEBIA CUMPLIR SUS PROYECTOS Y SUEÑOS que de donde está quiere atender a sus pacientes, quiere guiar esas vidas para que tengan UNA MEJOR CALIDAD DE VIDA. Nosotros como padres nos comprometemos a ayudar y allanar las dificultades que se les presente, desde las más sencillas a las más complejas. Éste era  su espíritu  y acá estamos para trabajar por ella

Desde la mirada creadora de los padres a sus hijos es que le dimos el nombre a institución que denominamos

Fundación para la ayuda y reinserción de personas con enfermedades neurológicas JULIANA MARTOS.

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